La triple amenaza del portador retrasa la acción del segundo defensor
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Según Germán Fernández, cuando el portador llega a la acción con la triple amenaza —pelota en dos manos, cabeza levantada y hombros bajos— genera en el defensor una sensación de duelo que lo obliga a mantenerse en el canal hasta el último momento posible. Si esa lectura es correcta y existe la opción de pase, el segundo defensor nunca llega a intervenir. El problema surge cuando la técnica no se ejecuta bien o los defensores leen el movimiento antes de tiempo, momento en el que el doblaje defensivo se convierte en una amenaza real que el portador debe saber neutralizar.